El certificado de eficiencia energética

Si has llegado hasta aquí es porque estás buscando casa y quieres saber qué es exactamente eso del certificado de eficiencia energética. En este artículo vamos a explicar en detalle en qué consiste y qué datos son los más importantes, siempre desde el punto de vista del ahorro económico y la eficiencia energética.

El certificado de eficiencia energética de un inmueble es la documentación que recoge cuáles son las emisiones de dióxido de carbono necesarias para satisfacer la demanda energética, en condiciones normales de funcionamiento y ocupación, en lo que respecta a calefacción, refrigeración, producción de agua caliente sanitaria y, en usos terciarios, ventilación e iluminación. Está formado por el certificado propiamente dicho y 4 anexos.

Certificado de eficiencia energética

El certificado es el resumen de la información relativa al inmueble,  y comprende su ubicación, año de construcción, normativa térmica vigente y referencia catastral, los datos del técnico que ha realizado el certificado y sus emisiones de CO2; incomprensiblemente, no recoge el dato que mide realmente la eficiencia energética del inmueble: su consumo energético (este dato si figura en la etiqueta de eficiencia energética y en el anexo II del certificado).

Veamos en detalle qué información aparece en los distintos anexos y que es la que sirve para calcular la calificación energética.

Anexo I

El anexo I recoge los datos relativos a las características de la envolvente térmica del inmueble y de las instalaciones necesarias para mantener el confort interior.

 

La información está dividida en 3 grupos, a los que se añaden otros 2 en inmuebles de uso terciario:

  • La superficie certificada, plano de situación y una imagen del inmueble. Es importante quedarse con el dato de la superficie ya que todos los datos de consumo, emisiones o demanda se dan por m² certificado.
  • Los distintos tipos de cerramientos del inmueble (fachadas, ventanas, suelos, cubiertas…) con su superficie, transmitancia y modo de obtención de la misma (en los huecos, además, se da el valor del factor solar).
  • La definición de las instalaciones térmicas, es decir, los elementos mecánicos que calientan el agua sanitaria y nos dan frío o calor junto con su rendimiento, tipo de energía utilizada y, también, el modo de obtención.
  • En uso terciario la definición de las instalaciones de iluminación, en las que aparece la potencia instalada, su eficacia según CTE HE3, la iluminancia media y el modo de obtención.
  • En uso terciario el horario y las condiciones de funcionamiento y ocupación bajo las que se ha llevado a cabo el cálculo de demandas y consumos.

De la envolvente térmica nos interesa la transmitancia, el factor solar y el modo de obtención de ambos. La transmitancia nos da idea de la cantidad de calor que atraviesa el cerramiento (por lo que nos interesan los valores más bajos posibles, independientemente del clima), mientras que el factor solar es la relación entre la energía solar que atraviesa una superficie transparente y la que incide sobre esa misma superficie (aquí es más difícil decidir que valores nos interesan más, ya que depende de la zona climática, orientación y protección solar del hueco, uso del inmueble… aunque en general, cuantos más meses de calor tengamos, el valor deberá ser más bajo). El modo de obtención de los datos puede ser “Por defecto”, “Estimado” o “Conocido”, y nos da una idea de lo aproximado a la realidad que es. Un valor obtenido “Por defecto” generalmente indica que no se ha dedicado mucho tiempo al estudio de la envolvente.

De las instalaciones es importante su rendimiento y el combustible que utilizan. Lógicamente, cuanto mayor sea el rendimiento, menos consumiremos. El combustible utilizado nos marcará tanto el precio del kWh consumido como las emisiones de CO2 por kWh.

Anexo II

En este anexo aparecen tanto las emisiones de CO2 y el consumo de energía primaria como la demanda energética de calefacción y refrigeración, con su valor numérico y la calificación correspondiente en letra (de la A a la G). En el caso de las emisiones y el consumo de energía también aparecen los valores parciales utilizados para su cálculo, y que corresponden a la calefacción, agua caliente (ACS), refrigeración y, en usos terciarios, iluminación. El indicador global es la suma de los indicadores parciales.

Estos son los datos más interesantes de todo el certificado, ya que a partir de los datos del consumo de energía y la superficie y conociendo el precio del kWh de cada combustible ¡podemos calcular el gasto teórico anual de nuestro inmueble!

Los valores de la demanda de calefacción y refrigeración nos sirven para evaluar cuáles son los puntos flacos del inmueble y ver dónde es más interesante actuar para reducir la demanda.

Es importante señalar que, en uso residencial, aunque nuestro inmueble no tenga alguna de las instalaciones térmicas (normalmente refrigeración), el programa de cálculo asigna una instalación por defecto (y con un rendimiento bastante bajo). Esto es así para que el certificado sirva siempre como herramienta de comparación de consumos y emisiones entre distintos inmuebles.

Anexo III

La función del certificado de eficiencia energética no es solo la de analizar el estado actual del inmueble, sino que también hay que estudiar que ocurriría si mejoráramos el mismo, bien colocando más aislamiento, renovando las ventanas, cambiando la antigua caldera… En este anexo se analizan hasta un máximo de tres alternativas, de las que se ofrece una breve descripción, y se ve como variarían los distintos valores de emisiones de CO2, demanda y consumo energético de cada una de ellas.

Anexo IV

Este apartado está destinado a describir las pruebas, comprobaciones e inspecciones llevadas a cabo por el técnico certificador durante el proceso de toma de datos y de calificación de la eficiencia energética del edificio. También puede contener la descripción de la documentación adjunta al certificado (estudio económico, proyecto de mejora energética…) o cualquier aclaración que estime necesaria el técnico.

Un certificado bien hecho debe contener al menos cuándo se hizo la visita al inmueble y cómo se realizó la toma de datos, tanto de la envolvente como de las instalaciones.

Esperamos haber resuelto todas vuestras dudas sobre el certificado de eficiencia energética, y recordar que el dato que mide esta eficiencia es el del consumo energético y no el de las emisiones de CO2.

Nota: tanto los consumos como las emisiones se calculan de forma teórica, suponiendo, en viviendas, un uso continuo las 24 horas del día. En uso terciario la intensidad y horas de uso considerados figuran en el anexo I del certificado de eficiencia energética.

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