La ventilación del siglo XXI

La ventilación de nuestras casas y negocios es necesaria para mantener la calidad del aire que respiramos, reemplazando el aire interior contaminado (por humedad, olores, CO2, polvo…) por aire fresco del exterior. Tradicionalmente se ha realizado de forma natural, de manera puntual abriendo las ventanas y de manera continua debido a la mala estanqueidad de las mismas y de la mala calidad de la construcción.

Ventilación

En la actualidad, con la mejora de la calidad tanto de la construcción como de las ventanas, habría que abrir las ventanas cada poco tiempo, y dado que esto no es operativo, se ha hecho necesario regular la manera de ventilar. Así, el Código Técnico de la Edificación, en el Documento Básico HS Salubridad, apartado HS3 Calidad del aire interior, obliga a disponer de una serie de aberturas permanentes en contacto con el exterior. Además, en este documento se establecen los caudales mínimos de ventilación, que vienen a suponer entre 1.2 y 1.4 renovaciones completas del volumen de la vivienda cada hora. En usos no residenciales, la calidad del aire está regulada por el RITE, Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios.

Ahora bien, estas renovaciones, aun siendo necesarias para mantener la calidad del aire que respiramos, suponen un considerable gasto energético, al tener que expulsar el aire interior (que ya tiene una temperatura adecuada) y sustituirlo por aire del exterior (mucho más frío o caliente, según la estación), que hay que volver a acondicionar.

Entonces ¿hay alguna manera de mantener la calidad del aire y no tirar nuestro dinero por la ventana? Evidentemente la hay, y es válida tanto en obra nueva como en reformas: se trata de la ventilación mecánica de doble flujo con recuperación de calor. Veamos cómo funcionan los distintos sistemas de ventilación y los beneficios de la VMRC.

Ventilación simple flujo

En la ventilación de simple flujo el aire circula libremente desde que entra en la vivienda por las rejillas o ventanas de habitaciones o salones, hasta que sale de la misma por los shunts de los baños o la campana de la cocina. Es necesario que cada dependencia tenga una entrada o una salida de aire. No hay control del flujo de aire y el volumen de aire renovado no depende de las condiciones interiores de ocupación, aunque existe la posibilidad de utilizar tomas y expulsiones higrorregulables, que varían el caudal en función de la humedad de la estancia en la que se sitúan. Dado que no siempre las condiciones atmosféricas (viento o temperatura) hacen que el sistema pueda funcionar de manera natural, en la actualidad es obligatorio disponer de un sistema mecánico, que puede funcionar de manera puntual (ventilación híbrida) o permanente (ventilación mecánica). En estos casos es posible regular la puesta en marcha de los ventiladores, disminuyendo así el gasto energético al ventilar solo lo estrictamente marcado por la normativa.

Ventilación doble flujo

En la ventilación mecánica de doble flujo la circulación interior se realiza, al igual que en la de simple flujo, desde habitaciones y salones a aseos y cocina, pero en este caso se crea una doble red de conductos: por un lado, la de aire limpio, que desde una única entrada de aire exterior lo distribuye (filtrado) a las habitaciones y salones, y por otra, la de aire viciado, que recoge el aire de baños y cocina y lo expulsa al exterior. Dado que tanto las bocas de entrada y de extracción son regulables, como que podemos variar la velocidad del ventilador que mueve el aire de ventilación, tenemos un sistema que nos permite controlar en todo momento el caudal de aire renovado, pudiéndolo ajustar a nuestras necesidades reales (desde el mínimo cuando no estamos hasta el máximo si hay una gran cantidad de gente en la habitación pero no queremos abrir las ventanas).  Hemos conseguido tener el control total de la ventilación de nuestra vivienda, pero, a pesar de ello, seguimos expulsando al exterior aire acondicionado, y con él, nuestro dinero.

© siberzone.com

La recuperación de calor

Aquí es donde entra en juego la recuperación de calor (mejor llamada recuperación térmica o de temperatura, ya que no solo funciona en invierno). El recuperador de calor es un aparato que se coloca junto al ventilador y que cruza (sin mezclarlos) el flujo de aire limpio con el de aire viciado, acercando la temperatura del aire exterior a la del interior con el consiguiente ahorro energético al no tener que acondicionar una diferencia de temperatura tan grande. El rendimiento que se alcanza en la actualidad es cercano al 90% y poco a poco va aumentando. Veamos cómo funciona según la estación en la que estemos:

  • Invierno

En invierno, el aire exterior está mucho más frío que el interior, y lo que se consigue en el recuperador de calor es aumentar su temperatura hasta casi igualar la del interior.

RCInvierno

  • Verano

En verano la situación es justo la contraria, el aire exterior está mucho más caliente que el interior, y lo que se consigue en el recuperador de calor es reducir su temperatura hasta quedar cerca de la del interior.

RCVerano

En épocas intermedias, el funcionamiento del recuperador es idéntico, solo que como la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior es mucho menor, lo que se consigue es que el aire introducido esté prácticamente a la misma temperatura que el interior, reduciendo casi a cero el consumo energético necesario para acondicionarlo.

Por último, cabe señalar que en los períodos calurosos en los que la temperatura interior es superior a la exterior (generalmente noches de verano), se puede recurrir al llamado enfriamiento pasivo (o free cooling): el aire exterior se introduce directamente al interior sin pasar por el recuperador a través de un by-pass, forzando que baje la temperatura interior, ¡y a coste cero!

RCBypass

En resumen, la ventilación del siglo XXI se basa en dos sencillas ideas: el control del caudal de ventilación y la recuperación de la energía calorífica del aire expulsado al exterior.

Nota: los recuperadores de calor se pueden complementar con otros sistemas que mejoran su rendimiento, tales como pozos canadienses o baterías de expansión directa, y que consiguen que la temperatura de entrada del aire de renovación sea la misma que la interior, eliminando casi por completo la necesidad de climatizarlo. Posiblemente le dediquemos un futuro artículo al tema!

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