Apartamento en Madrid

Se trata de un pequeño apartamento de 30 m² situado en Madrid y construido en el año 1918.

Los muros perimetrales son  de ladrillo macizo de 50 cm de espesor, y las ventanas son de aluminio sin rotura de puente térmico con vidrio sencillo. El agua caliente se obtiene con un calentador estándar de gas natural y la calefacción es de radiadores eléctricos; no hay instalación de refrigeración.

La calificación obtenida es una G, tanto en emisiones (115.54 Kg CO2/m² · año) como en consumo (470.03 kWh/m² · año).

Estudiando las demandas individuales, podemos observar que el problema principal del apartamento es la demanda de calefacción, por lo que en teoría es donde habría que centrar las mejoras; pero dado que la calefacción se realiza con radiadores eléctricos, que tienen un rendimiento muy bajo, también se estudiará la mejora de esta instalación.

Se plantean tres conjuntos de mejoras y una final que reúne las tres anteriores. Las medidas propuestas son:

    • Sustitución de las ventanas por unas de aluminio con rotura de puente térmico y vidrio doble (4/15/6), con un coste estimado de 2.100 €
    • Trasdosado interior con 60 mm de lana mineral y acabado interior de cartón-yeso, con un coste estimado de 2.000 €.
    • Sustitución del sistema de calefacción por una bomba de calor de alto rendimiento, con un coste estimado de 2.000 €.
    • Suma de las tres mejoras anteriores, con un coste estimado de 6.100 €.

Los resultados obtenidos son los siguientes:

Y del análisis económico se desprende que la medida más rentable (y también la más económica) es la sustitución de los actuales radiadores eléctricos por una bomba de calor, que además dota a la vivienda de instalación de refrigeración. El ahorro tanto en emisiones de CO2 como en consumo de energía ronda el 56%, pasando de 116 a 50 Kg CO2/m² · año y de 470 a 208 kWh/m² · año

Además, esta mejora es rentable desde el tercer año de su adopción, y en 10 años el ahorro acumulado es de casi 7.000 €.