Certificación energética

La certificación energética de los edificios es una exigencia derivada de la Directiva 2002/91/CE en lo referente a la certificación energética, y a la Directiva 2010/31/UE en lo relativo a la eficiencia energética de los edificios.

Estas Directivas se han traspuesto parcialmente al ordenamiento jurídico español a través del Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios, tanto de nueva construcción como existentes.

La certificación energética es el proceso por el cual, una vez estudiada la envolvente térmica, el sistema de instalaciones del inmueble y su ubicación, se establecen tanto su gasto de energía primaria como las emisiones de CO2. En función de las emisiones de CO2 y de la zona climática del inmueble, se establece la clase de calificación energética del mismo. La calificación energética es una letra comprendida entre la A, para los inmuebles menos contaminantes, y la G para los que tienen más emisiones.

Certificación energética

Al igual que cuando compramos un coche se nos informa de su consumo y de sus emisiones de CO2, con la certificación energética tendremos la misma información de nuestra vivienda, sirviendo como un elemento de juicio más para tomar nuestra decisión a la hora de comprar (o alquilar).

Según la Disposición Transitoria primera del Real Decreto 235/2013, la presentación a los compradores o arrendatarios del certificado de eficiencia energética, será exigible para los contratos de compra-venta o arrendamiento celebrados a partir del 1 de junio de 2013.